lunes, 29 de septiembre de 2008

Cosas que no haré en esta vida


Hoy me pasó algo extraño...

Cuando terminé el instituto decidí no ir a la universidad.

Cuando murió mi padre perdí todo interés en los estudios y bueno, en todo prácticamente si bien es cierto que antes tampoco es que tuviera muchos intereses, la cosa venía de lejos.

Ese año repetí curso lo que para mí fue un golpe muy duro, aunque no inesperado, porque desde el mismo día en que mi padre se fue, dejé de estudiar, o estudiaba pero como sin fe, sin importarme nada, me daba igual.

Mi madre me convenció para que cambiara de instituto y siguiera estudiando, para que terminara al menos el instituto y con esa convicción que sólo las madres tienen, me convenció.

Finalmente terminé el instituto pero derrapando hasta en la última curva, con mis reservas de interés por los suelos y con el tanque de gasolina pidiendo clemencia.

He sido el típico estudiante que estudiaba lo justo para aprobar pudiendo sacar más nota, o sea, el peor tipo de estudiante que hay. Siempre he tenido una memoria extraordinaria, era capaz de memorizar cualquier cosa y siempre sacaba notas decentes pero con el tiempo....

Esta mañana he acompañado a mi cuñado a su universidad a recoger su título universitario y he pisado una universidad por primera vez en mi vida.

Nunca lo hubiera creído, me ha entrado una.... cuál sería la palabra... congoja, quizá, un nudo en el estómago. De repente he sentido una nostalgia tremenda y he deseado retroceder en el tiempo, por un momento he pensado que "esto era justo lo que necesitaba", lo que necesitaba entonces, no ahora.

Hay muchas razones por las que decidí no ir a la universidad y la desgana, desidia, desesperación con la que acabé el instituto, no son las primeras de la lista, no, hubo otras. Tuve miedo, mucho miedo. Miedo de verme en un entorno desconocido, de no conocer a nadie, de sentirme solo, de la gente, o lo que se llama trastorno de personalidad por evitación y todo lo que esas cuatro palabras significan.

Me ha gustado lo que he visto hoy, las instalaciones, grupos de gente estudiando, hablando, riéndose... Si hace años me hubieran gustado según qué cosas como ahora (anatomía, nutrición...) quizá lo habría intentado aunque es una forma de engañarme ya que por aquel entonces cualquier cosa quedaba subyugada por lo demás, no quería estudiar ni volver a ese ambiente, punto final.

El problema es que en esto años no he aprovechado para hacer otras cosas y hoy me he sentido decepcionado y muy frustrado, deseando volver atrás aunque, como otras veces he dicho, volver atrás no sirve de nada, lo que entonces decidió la balanza hacia ese lado era demasiado fuerte y aunque volviera al pasado mil veces haría lo mismo, seguramente. Sólo tenemos una oportunidad en cada momento... luego se pueden presentar otras pero ésa, se presenta una vez y luego se desvanece para siempre.

Sé que lo hubiera pasa fatal, hubiera sufrido bastante conociéndome en aquel momento pero quién sabe, habría conocido gente, habría hecho amigos.. al menos lo habría intentado. En aquel momento me autoconvencí a mi mismo que hacía lo mejor, me engañé, aunque fue una mentira piadosa, un mecanismo de defensa.


Sí, vale, sé que existe la universidad para mayores de 25, o algo así, pero me da igual, ya no, ahora no quiero, ese tren pasó y ahora ya no me importa, ahora vivo en el presente e ir a la universidad es una de esas cosas que no haré en esta vida.



“Si volviera a nacer, cometería los mismos errores, pero más de prisa”:
Ámbar, de Tapachula.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Entrevista de trabajo (Segunda parte)

Esta mañana he acudido a mi cita con el destino y se puede decir que he salido airoso (one more time) pero no me han dado el trabajo, bueno no es que no me lo hayan dado es que sólo era un acercamiento para ver candidatos, qué sé yo.

La entrevista ha sido... bueno, de repente me ha empezado a preguntar para ver mis conocimientos y me he puesto bastante nerviosillo pero más o menos he respondido con toda la coherencia que me han dejado los nervios y cuando ha terminado me ha dicho que se notaba que entendía bastante del tema, que habitualmente se encuentra con gente con título que no tienen ni idea y bueno, me he relajado un poco, he estado a punto de decirle, "venga, que eso se lo dirás a todos (granuja)" pero me he contenido (menos mal!). En fin, sonaba a esos halagos que se dicen para quedar bien.

Buscaba alguien que entendiera, sobre todo, de musculación pero que diera también clases colectivas, ya me imaginaba algo así porque un amigo que estuvo yendo allí me lo había comentado. Me ha dicho, aunque yo mismo me he dado cuenta, que necesito más "especialización". Claro para trabajar en gimnasios más o menos pequeños está bien con el curso que me saqué pero para "Gimnasios" como éste necesito algo más porque son gimnasios enormes, éste lo era, tenía de todo, piscina, sauna, termas...... "gimnasios de ciudad grande" como yo los llamo. Así que me ha dicho que se quedaría mi teléfono y como yo le he dicho que pretendía sacarme algún título más específico que lo mantuviera informado, que si hacía algo más específico quizá tendría opciones de trabajar allí.
Me gustaría sacarme el título de entrenador personal que es probablemente, a día de hoy, lo que más demanda tiene, al menos eso dicen, y también, aunque nunca creí que diría esto, algo en relación con clases colectivas. Para alguien como yo ésta parece una puerta cerrada, las de las clases colectivas vaya, porque eso de ponerte delante de muchas personas a dirigir una clase me pone los pelos de punta pero quién sabe...

El caso es que tengo que encontrar un puñetero trabajo, lo necesito, algo de estabilidad, estoy harto de estar metido en mi casa sintiéndome un inútil, necesito algo que me haga salir de casa y necesito estabilidad de una vez por todas, es lo que me falta ahora mismo, un trabajo.
Preferiría trabajar en algo que me gustara pero la cosa está difícil, hay que conformarse con lo que salga ya más adelante, con el tiempo, buscar algo mejor, pero hasta entonces....

Entrevista de trabajo (Primera parte)

Estaba tumbado en la cama porque me sentía mal, mareado, será el tiempo... en los últimos días ha llegado el frío y, aunque lo he recibido con los brazos abiertos, me ha pillado de improviso y creo que me he resfriado un poco.



El caso es que ha sonado mi móvil, me llamaban para concertar una entrevista de trabajo para mañana a las 11 de la mañana en un gimnasio de mi ciudad.. bueno, en realidad es de la ciudad de al lado pero vaya, es como si fueran la misma ciudad, están pegadas, para bien y para mal... en fin, ya se sabe, las absurdas rivalidades entre ciudades vecinas....



Desde ese momento me ha entrado esa sensación de nerviosismo tan común en estos casos, al menos en "mi caso", mezcla de nervios, excitación, ansiedad, miedo, incertidumbre... y un largo etcétera.

Desde que terminé el curso he estado esperando una llamada como ésta pero ahora se me vienen encima todos las dudas del mundo y parte del extranjero. El gimnasio es el más "pijo" de los que hay por aquí, el más caro y, probablemente, el más grande. No sé exactamente lo que buscan, me comentaron hace unas semanas que los instructores que trabajan en este gimnasio tienen que impartir también clases colectivas, algo que queda por encima de mis posibilidades aunque el número de mi móvil se lo dieron en el centro donde realicé el curso así que imagino que ya sabrán a qué atenerse.

Es sólo una entrevista pero ya la idea de la misma me provoca cierto nerviosismo y si se diera el caso de que me llamaran... uf, metido de lleno en la boca del lobo, rodeado de cientos de personas, sin escapatoria!!! Me pregunto cómo me las apañaría en un lugar así, desde luego sería una buena prueba para comprobar si de verdad estoy preparado para salir adelante, una terapia de choque, me asusta pero es justamente lo que necesito.
No sé me dan bien las entrevistas, intento mantener la calma y creo que lo consigo, más o menos, pero no puedo evitar sentirme incómodo y, en ocasiones, un poco torpe, intimidado y observado pero eso es algo difícil de cambiar a estas alturas, hay que aceptarlo y seguir adelante.

martes, 9 de septiembre de 2008

Atrapado en el tiempo


Septiembre es un mes que nunca me ha gustado, y no por que implique el término de las vacaciones, por ejemplo, pues nunca me han coincidido, no he tenido el temido efecto post-vacacional o cómo se llame. Tampoco es porque signifique el eventual final del verano porque en realidad estoy deseando que acabe, quiero que llegue el otoño, esa estación a medio camino entre el verano y el invierno, el calor y el frío, el día y la noche.
No me gusta el mes de septiembre, entre otras cosas, por las fiestas de mi ciudad, nunca me han gustado, me deprimen, no recuerdo haberlo pasado bien nunca en esta época, cuando salía claro, ahora ni salgo. Además, me trae malos recuerdos, bueno, más que malos me trae recuerdos encontrados.
Septiembre siempre me ha parecido el mes que inicia una nueva etapa, una nueva temporada, un nuevo año, más incluso que año nuevo, no sé por qué, una nueva oportunidad de empezar, de dejar atrás el pasado y pensar en lo que viene por delante, sea lo que sea.

El caso es que desde hace algunas semanas he experimentado una pequeña evolución en mi mundo interior, un último intento de subirme al tren de la vida antes de que se vaya para siempre.
Siempre he creído que uno podía proponerse algo y hacerlo, de golpe, de forma radical, pero me he dado cuenta de que los cambios de verdad se producen lentamente, uno no puede pretender cambiar de la noche a la mañana, hay que quemar etapas, si te saltas una tendrá que recuperla.

Todavía me quedan muros que derribar, tan grandes que me da miedo intentarlo siquiera, lo que para unos es un pequeña piedra en el camino para otros es una montaña.
No sé, a veces es como si tuviera un puzzle delante de mí con todas las piezas menos una, la que haría encajar todas las demás.. y dónde está esa pieza, ah!, quién sabe.
Cuando no quiero decir algo diréctamente suelo utilizar metáforas absurdas, a veces me da vergüenza decir algo que a alguien le pueda parecer un tontería, que pueda pensar, ¿es una broma o qué pasa aquí, donde está la cámara? Pues no, aquí no hay cámaras, no lo olvides, una piedra y una montaña, cada uno tiene sus problemas.
Cuando empecé con el blog me gustaba recibir comentarios pero luego, con el tiempo, me fui autocoartando a mi mismo. Por ejemplo, si tuviera miedo de que un pitufo saliera de mi armario, no lo diría, me inventaría una metáfora sobre una piedra y una mont.. no, espera, ésta ya la he utilizado, pues otra, qué más da, pero éste es mi blog, si no puedo desahogarme aquí, qué va a ser de mí.. y sin embargo me importa a veces lo que los demás piensen de mí sobre todo si a mí me importan ellos, ésta es una de las cosas que debo cambiar, claro.
En fin, después de esto, sigamos....

Echando la vista atrás me he dado cuenta de que en los últimos años mi vida ha sido rutinaria hasta un punto casi esperpéntico, todos los días lo mismo, todos los veranos igual, todos los años iguales... me he sentido como Bill Murray en aquella gran película "Atrapado en el tiempo".

Es como si todos los días fueran el mismo día y aunque suena interesante, no lo es.
La gran diferencia entre Bill Murray y yo (aparte de la cuenta corriente, seguramente) es que él, después de desesperarse e intentar suicidarse varias veces durante la película, al final decide aprovechar esa especie de maldición, decide empezar a aprender a tocar el piano y cambia, evoluciona como persona, se vuelve más humano, joder, al final de la película el amigo Bill tocaba el piano que ni Freddy Mercury, qué te parece?

Pues yo aparte de no saber tocar el piano (sólo la guitarra y hace mil años que no la toco) tampoco es que haya aprovechado el tiempo desde que me quedara atrapado en el tiempo, ésa es la verdad, sólo he pensado en despertarme y que todo fuera diferente, que no fuera el mismo día, entiendes? Soñando, todo el tiempo soñando con lo que quería pero sin hacerlo, qué triste!

La otra gran diferencia entre mi vida y la película, la verdadera diferencia es...que en la película el tiempo no pasaba, siempre era el mismo día, sabe Dios cuántos mismos días tuvo que soportar Bill Murray hasta que en el despertador dejó de sonar aquella canción, sin embargo, yo he estado atrapado en el tiempo mientras éste avanzaba a pasos agigantados, no es justo joder!!!
Es como si me hubiera acostado hace... qué sé yo.... 10 años... y me hubiera despertado la semana pasada, porque quiero pensar que he despertado, el despertador ha dejado de entonar aquella canción y, aunque tengo todavía muchas cosas que hacer, creo que puedo decir que estoy despierto, al menos, hasta que me vuelva a quedar dormido.
Buenas noches.
La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y
despertarme sin angustia.

Françoise Sagan
(1935-2004) Escritora francesa.